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El número de personas de más de 60 años que ceden órganos casi se duplicó desde el 2010

 El número de personas de más de 60 años que ceden órganos casi se duplicó desde el 2010

redacción / la voz 17/01/2019 05:00 h

 Un hígado de una persona de 94 años. Es el órgano más viejo que jamás se haya trasplantado en España, en el 2016, y probablemente también en todo el mundo. Es una excepción, como también lo fue la del donante gallego de 91 años que lo cedió el pasado año. Pero estos casos son cada vez menos infrecuentes en un país en el que la edad media de las personas que ofrecen después de muertos partes de su cuerpo a otras de forma desinteresada se ha disparado hasta los 60,5 años, mientras que la de Galicia se eleva a los 61,2. No queda otro remedio que recurrir cada vez en mayor medida a los órganos de pacientes de edad avanzada para que España siga manteniéndose como líder mundial en trasplantes y, lo que es más importante aún, salvar y mejorar la calidad de vida de otros. Sin estas aportaciones, sobre todo a partir del radical y afortunado descenso de los jóvenes muertos en accidentes de tráfico, el sistema sería prácticamente inviable. Así lo reconoce la directora general de la Organización Nacional de Trasplantes, la santiaguesa Beatriz Domínguez Gil. «Si nosotros hubiéramos mantenido inalterables nuestros criterios de aceptación de órganos, la actividad de donación y de trasplante en nuestro país habría disminuido de forma dramática y condenado a muchos pacientes a diálisis o a la muerte, porque no habría ninguna opción terapéutica disponible», asegura. «Este tipo de órganos -constata- nos permite salvar a pacientes que se encuentran en situación de urgencia vital y sin ellos no tendríamos capacidad de responder a las necesidades de trasplante».

Los datos avalan la necesidad de un cambio que se ha implantado hace ya algunos años. Así, si en el 2010 el 32 % de los donantes tenía 60 años o más, este porcentaje se ha incrementado el pasado año hasta el 57 %, casi el doble.

Pero que los órganos correspondan a personas de más de 60 años (el 57 % del total); de 70 (el 31 %) o incluso de 80 (el 9 %) no significa en absoluto que no sean válidos, sino que mantienen en buen estado todas sus funciones vitales. «Antes de aceptarlos», indica Domínguez, «se hace una evaluación muy pormenorizada caso por caso, desde el punto de vista de su función y de su anatomía y con ello se toma la decisión, pero el concepto importante es que para el sistema de trasplantes la edad cronológica ya no es un factor limitante, sino la edad biológica. Y si los resultados no fueran tan extraordinarios como los que estamos teniendo, no nos lo plantearíamos».

En esta apreciación coincide Fernando Mosteiro, responsable del programa de trasplantes del Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña (Chuac). «No nos fijamos en la edad del donante -dice- sino en que su órgano sea el idóneo y correcto, porque por encima de todo lo más importante es la seguridad del receptor. Y tenemos una experiencia de muchos años para saber cómo hacer bien las cosas».

En la evaluación que se sigue para decidir si se acepta un hígado, un corazón, un riñón, un pulmón o un páncreas no solo se tiene en cuenta que esté en buenas condiciones para cumplir con sus funciones en el cuerpo del trasplantado, sino que también se examina el perfil del donante para advertir posibles riesgos. En este caso se toma en consideración, en función la pieza que se quiera trasplantar, si el donante es diabético, fumador, tiene hipertensión, cualquier otro riesgo cardíaco o incluso si es obeso.

 

      • El hígado es el órgano que mejor soporta el paso de los años

 

Si el donante no es hipertenso, no ha tenido un consumo excesivo de alcohol o drogas y no se ha sometido a una medicación de forma prolongada, el trasplante hepático puede ser perfectamente factible incluso si procede de una persona de 94 años.

También se suelen aceptar sin problemas riñones de personas mayores de 70 años, o incluso de 80, otra parte del cuerpo que suele mantenerse en buen estado en la vejez si el individuo que la cede ha tenido una vida saludable. En este supuesto la donación es especialmente importante, ya que no solo aumenta la calidad de vida del receptor, tal y como demuestran los estudios realizados, sino que también se les permite liberarse de la diálisis, por lo que mejora su calidad.

Sin embargo, el corazón es mucho más sensible al envejecimiento, al igual que el páncreas, por lo que el límite de edad de los donantes se sitúa en el primer caso entre los 60 o, como mucho, 65 años. El pulmón también es delicado, pero puede aceptarse el de individuos que lo cedan entre los 65 y los 70 años.

 

 

 



 

Galicia, pionera en operar a testigos de Jehová sin realizar transfusión de sangre

 Un hospital catalán sigue el modelo aplicado en el Chuac para trasplantes de riñón

 

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r.romar
redacción / la voz 14/03/2018 05:00 h

 

«Los testigos de Jehová obedecemos el mandato bíblico de abstenernos de la sangre por respeto a Dios, quien nos dio la vida». Es la máxima que siguen a rajatabla los miembros de este grupo religioso, que rechazan de plano por sus creencias someterse a una transfusión de sangre y a cualquier operación que conlleve el riesgo de realizarla. Es el caso de los trasplantes, aunque en el caso de los de riñón, tanto de donantes sanos como de vivos, los pacientes disponen desde hace años de una alternativa que no compromete su fe: la cirugía sin sangre. El primer protocolo que garantiza el trasplante renal sin transfusión de sangre en España fue implantado a finales del 2011 en el Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña (Chuac) y, desde entonces, se han practicado cinco intervenciones de este tipo a testigos de Jehová.

Esta práctica se ha extendido ahora de forma regulada al Hospital del Mar de Barcelona, que ayer anunció la puesta en marcha un protocolo específico en el que los profesionales del centro se comprometen a «respetar las creencias y valores de este colectivo y no realizar ninguna transfusión de sangre durante el proceso de trasplante». El documento, aunque desde la institución catalana aseguran que es el primero de este tipo, sigue, en líneas generales, la filosofía del pionero que se aplica en el Chuac, que fue presentado en el 2013 en la reunión nacional de coordinadores de trasplantes que se celebró en Alicante.

«Presentamos la ponencia en el congreso nacional, no lo hicimos a escondidas. De hecho, también nos lo han pedido varias comunidades para estudiarlo y adaptarlo», explica Antón Fernández, que fue el coordinador de trasplantes del hospital gallego cuando se implantó el protocolo y en la actualidad ocupa el cargo de director de Procesos Asistenciales.

Consentimiento informado

El proceso de preparación del paciente, clave en la intervención, también es parecido. Primero se tienen que someter a un tratamiento previo con eritropoyetina (EPO) para estimular la producción de glóbulos rojos, que se ven afectados por la enfermedad renal y ayudar así a evitar transfusiones. «El objetivo es que entre en el quirófano en las mejores condiciones, de manera que se eviten requerimientos sanguíneos», apunta Fernández. Ya en la propia cirugía se utilizan equipos específicos que permiten la recuperación de parte de la sangre del mismo paciente, en caso de grandes sangrados, y transfundirles directamente de nuevo los hematíes.

Pero antes es necesario un consentimiento informado del paciente. «El testigo de Jehová -advierte el médico- que se somete a esta cirugía también tiene que tener en cuenta que tampoco puede poner en riesgo el riñón que se le está dando». Luego, los miembros del equipo de trasplantes se comprometen a «intentar por todos los medios posibles no realizar ninguna transfusión de sangre ni de hemoderivados al paciente».

«El protocolo lo consensuamos hace años con la propia comunidad de testigos de Jehová de A Coruña, con la que colaboramos. Por aquel entonces no había otro en ningún hospital de España. Está en marcha y sigue en vigor, por lo que si hay alguna persona que necesite de nuestros servicios la animamos a que se ponga en contacto con nosotros para realizar los estudios correspondientes».

En el Hospital del Mar de Barcelona se han realizado hasta el momento, en el 2016 y el 2017, dos trasplantes de estas características: uno de donante vivo, que era testigo de Jehová al igual que el receptor, y otro de cadáver.

Los primeros casos, dos catalanas que recibieron el órgano de sus maridos

Los primeros testigos de Jehová que se sometieron a un trasplante renal sin necesidad de realizar ningún tipo de transfusión de sangre fueron dos mujeres de Cataluña. Pero no se operaron en esa comunidad, donde por aquel entonces ningún hospital les ofreció la alternativa, sino que tuvieron que desplazarse a Galicia, donde siguen residiendo en la actualidad. Las dos mujeres, que fueron intervenidas en el 2012, recibieron el órgano de sus respectivos maridos. En los otros tres trasplantes de riñón, que se efectuaron posteriormente, el órgano procedía de un cadáver.

 

 

España encadena 26 años como líder mundial en donaciones y trasplantes

En 2017 se alcanzaron los 46,9 donantes por millón de habitantes y se han superado por primera vez los 5.000 trasplantes

 

España ha vuelto a lograr cifras récord en donaciones y trasplantes. En 2017, la tasa de donantes ascendió a 46,9 por millón de habitantes, se realizaron 5.259 trasplantes y se superó por primera vez, el umbral de las 5.000 intervenciones, según el balance anual de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT). Con estos datos, el sistema nacional de trasplantes encadena 26 años como líder mundial en este tipo de operaciones.

“Son los mejores datos de nuestra historia”, ha afirmado este jueves la ministra de Sanidad, Dolors Monserrat, que ha tenido palabras de agradecimiento para los donantes y sus familias y para los profesionales sanitarios. En su intervención en la rueda de prensa en la que se ha presentado el balance, Monserrat también ha querido remarcar la eficacia del sistema de salud basado, según sus palabras, en la igualdad. “Todos somos iguales seamos de donde seamos. Nuestro modelo de donación y trasplante es un referente internacional y uno de los activos de la marca España”, ha remarcado.

Desde 2014, España ha registrado un aumento del 30% en el número de donantes, hasta 2.183, y ha pasado de 36 donantes por millón de personas a los 46,9 de ahora. Esta nueva tasa supera en más del doble a la media de la Unión Europea (21,5) y, aunque en menor medida, es también mayor que a la de Estados Unidos (30,8), Australia (20,7) y Canadá (19).

Los trasplantes también alcanzan un máximo histórico. En 2017 se realizaron 5.261 intervenciones, 450 más que en el año anterior. Por tipo de trasplante, los renales, los hepáticos y los pulmonares fueron los más numerosos. En el caso de este último, las intervenciones crecieron en un 18%.

Un éxito que la directora de la ONT, Beatriz Gil, atribuye principalmente a la mejora de la coordinación entre las UCIS y los servicios de urgencia; al incremento de las respuestas positivas de familiares y al aumento de la donación en parada cardíaca o asistolia. Solo en el último año, este tipo de donaciones se incrementaron en un 16% y ya representan más de un cuarto del total.

En su análisis de los avances y cambios de los últimos años, Gil ha hecho hincapié en el envejecimiento progresivo de los donantes. Más de la mitad supera los 60 años y el 30% tiene más de 70 años. “Afortunadamente ya no es una persona joven fallecida por accidente de tráfico sino una persona en edad avanzada que fallece por accidente cerebrovascular”, ha subrayado Gil.

Solidaridad entre autonomías

La solidaridad es uno de los pilares del modelo español de trasplantes. Así lo ha señalado la presidenta de la ONT que ha resaltado la “colaboración entre Comunidades” y así se refleja en los datos de intercambio de órganos. “El 21,9% de los trasplantes se realizan con órganos de una Comunidad Autónoma diferente”, ha puntualizado Gil.

Madrid y Cataluña se sitúan a la cabeza en número de trasplantes de órganos procedentes de otras regiones. Ambas donan alrededor de medio centenar de órganos frente a los más de 200 que reciben. La misma situación, aunque en menores proporciones, se da en Galicia, Asturias, Cantabria y Murcia.

En cuanto al número de donantes, todas las regiones españolas presentan tasas superiores a 35 donantes por millón de habitantes, aunque Cantabria, La Rioja, País Vasco y Navarra son líderes, con índices por encima de los 70 donantes por millón de población. Madrid y Castilla-La Mancha registran las tasas más bajas (35,5