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Galicia también bate el récord de trasplantes en el 2017, con 113 donantes y 340 intervenciones

Galicia también bate el récord de trasplantes en el 2017, con 113 donantes y 340 intervenciones

Uno de los problemas con el que se encuentran los profesionales sanitarios cuando aparece un posible donador es la negativa de la familia a este proceso

Santiago / la voz 13/01/2018 05:00 h

 

 

 Galicia realizó en el 2017 el mayor número de trasplantes de su historia, y también registró la cifra más alta de donantes. Hubo 340 intervenciones, 41 más que en el 2016. Esto ha provocado que aunque la tasa de donación en Galicia está por debajo de la media estatal, con 41,9 donadores por millón de habitantes, es la más alta desde que hay registros, superando por primera vez la barrera de los 40.

Una de las características de este proceso en los últimos años es que cada vez hay menos órganos que proceden de víctimas de tráfico y que la edad de los donantes, afortunadamente, crece. En el 2001, la edad media de los fallecidos cuyos familiares entregaban sus órganos no llegaba a los 46, mientras que en estos momentos supera los 62. Y si en el 2001 uno de cada cinco había fallecido en la carretera, ahora este porcentaje baja al 3 %. En Galicia solo hay dos hospitales autorizados para trasplantes, el CHUS y el Chuac. El primero de ellos realiza intervenciones de riñón e hígado, y el segundo también de corazón, pulmón y páncreas. De los 340 llevados a cabo en el 2017, la mayoría, 256, se hicieron en A Coruña.



 

 

 

 

 

El Chuac, líder en trasplantes de corazón pese a la caída de donantes

El Chuac, líder en trasplantes de corazón pese a la caída de donantes

El hospital, que duplica la media de negativas a donar órganos, es el sexto centro del país en el total de intervenciones

A Coruña / la voz

Aunque sin el récord del 2015, cuando fue el hospital que más órganos trasplantó de toda España, el Chuac reiteró ayer el agradecimiento a donantes, familias y trabajadores por el esfuerzo para que desde la periferia gallega se siga en primera línea en las segundas oportunidades vitales. Con 235 trasplantes en el 2016, la tercera mejor cifra del histórico del centro y la sexta del país en el último año, el coruñés es líder estatal en el recambio de corazones. Solo tres centros realizan más de veinte al año y el Chuac alcanzó, con La Fe de Valencia, 29. A ellos se sumaron 114 de riñón, 26 de ellos de donante vivo, 48 de hígado, 39 de pulmón y 5 de páncreas.

Esas 235 nuevas oportunidades pusieron la cara a una actividad que también tuvo su cruz. «La donación ha disminuido de forma significativa y toda la sociedad debe reflexionar sobre ello», subrayó Antón Fernández, coordinador de trasplantes. Galicia arrastra la tasa de negativas familiares a donar más alta de España y el Chuac, con un 32 %, alcanzó la peor de los últimos años, el doble que la media nacional.

En esta misma línea, José Cuenca, jefe de Cirugía Cardíaca, subrayó la importancia de sensibilizar acerca de un ejercicio de generosidad sin el que nada es posible. «Siempre tenemos un déficit de un 25 a un 30 % de órganos que por ahora paliamos con donantes de fuera; hoy por hoy, la población gallega es la que más posibilidades tiene de ser trasplantada, en corazón prácticamente el doble de probabilidades que el resto de españoles, pero esto no va a ser sostenible si no somos capaces de conseguir que se done más».

 Con un año en el que «una de cada tres familias decidió no donar», subrayó Fernández, reducir esas negativas, arraigadas en el especial culto a la muerte sobre todo en el rural, es el principal reto para este año, con el objetivo de reducir una lista de espera en la que a 31 de diciembre estaban 199 personas pendientes de un riñón, 32 de un hígado, 24 de un pulmón, 17 por un páncreas y 4 por un corazón. «Aunque nuestras cifras de mortalidad en espera son seguramente de las mejores -2,9 % en corazón, 1,1 % en hígado y 1,4 % en pulmón- subir la donación no solo nos permitiría hacer más trasplantes, sino que afectaría a la calidad de vida del que está esperando», subrayó José Manuel Vázquez, jefe de Cardiología.

Mientras tanto, el equipo del Chuac apuesta por incrementar los donantes en asistolia o a corazón parado -en diciembre se hizo el primer trasplante pulmonar de este tipo y el 29 % de los de hígado ya son así- y también en seguir potenciando la donación en vida, que en el 2016 permitió realizar la cuarta parte de los trasplantes renales, por encima de la media estatal. Precisamente en riñón el Chuac sigue siendo el referente en España para pacientes con incompatibilidad sanguínea.

Además, el máximo aprovechamiento es norma en el equipo, que sigue incrementando las cifras de supervivencia a pesar de que cada vez los donantes son más añosos: el 41 % tenía más de 60 años y ninguno menos de 30.

Los trasplantes, un salvavidas de solidaridad, sitúan a Galicia en la cima de la medicina española

6.947 vidas rescatadas

2.400 donantes lo han hecho posible. Los trasplantes, un salvavidas de solidaridad, sitúan a Galicia en la cima de la medicina española

Rosa Domínguez Marta Otero 17 de enero de 2016. Actualizado a las 15:57 h.

Es mucho más que un número. Casi 7.000 personas en Galicia volvieron a vivir con mayúsculas por un gesto de solidaridad que esta semana ha trasladado el epicentro de la medicina a la esquina verde de la península. El Hospital A Coruña (Chuac) ya es el que más trasplantes realiza en España. Desde que un grupo de médicos -entre la ilusión y la valentía- apostase allá por el año 1981 por convertir el quirófano en un taller de recambios vitales, 6.947 gallegos han podido recuperar el aliento.

Detrás están las dos caras de una misma moneda. Los rostros no solo de quienes han recibido el regalo de un órgano, sino también los de sus familias y los de aquellos sin quienes no sería posible el único acto médico que no depende exclusivamente ni de la pericia profesional ni de los recursos sanitarios: los 2.400 donantes que ha dado Galicia y sus padres, hijos y hermanos, capaces de esa generosidad inimaginable de ponerse en la piel del desconocido que espera en vilo justo cuando ya nada volverá a ser igual. En el trágico momento en que la muerte te arrebata a quien más quieres.

A 1 de enero, esa cifra cuasimilagro que es mucho más que un número resume tres décadas en la que la atávica Galicia, en la que el culto a la muerte desconfía de encefalogramas planos, por primera vez ha superado las tasas de donación medias de España, hasta rozar las 40 por millón de habitantes. Una lección de que ni el envejecimiento, ni la dispersión, ni la ruralidad, ni siquiera las meigas pesan más que la solidaridad. «El 2015 ha sido el año de más donantes, 109, y de más trasplantes, 337», subraya Jacinto Sánchez, responsable de la Oficina de Coordinación de Trasplantes de Galicia. Las cifras vuelven a hablar: el aumento de la donación, un 20 %, ha duplicado al registrado en el resto de España, abriendo nuevas oportunidades que se han traducido, otra vez, en más datos: los injertos renales (167) crecieron en el último año un 18 %, un 9 % los hepáticos (94), un 25 % los de corazón (25), los de páncreas (4) un 50 %, y nada menos que un 77 % los de pulmón (47).

La implicación ciudadana no solo ha dado un quiebro al final de la existencia. Galicia es, en contra de la tendencia del resto del país, una comunidad en la que además no paran de subir las donaciones en vida, el penúltimo ingenio médico para trucar la insuficiencia renal y liberar de vivir enganchados a una máquina a los cientos de gallegos en diálisis. Los trasplantes con riñones cedidos en vida han subido un 12 % cuando en el resto del estado descienden y ya suponen el 22 % del total de los practicados en la comunidad, casi el doble que en España.

A Coruña, Santiago y Vigo

«No hemos tocado techo», recalca Sánchez, que alude además a otras fuentes de órganos. «El programa de donantes a corazón parado, que hasta ahora se hace en A Coruña, se va a extender a los hospitales de Santiago y Vigo este mismo año», anuncia.

Las buenas noticias acerca del liderazgo gallego, a pesar de contar con un censo más reducido que el de otras autonomías tradicionalmente más trasplantadoras, son momento para un repaso que saca a la luz las vueltas de tuerca dadas para sortear obstáculos y responder a una demanda creciente que, además, se ha ido enfrentando a una oferta cada vez más escasa. Recuerda el coordinador autonómico que no hace tanto, en los 90, buena parte de los órganos lamentablemente se recogían en el asfalto. Los accidentes de tráfico, el último año, apenas están detrás del 3,7 % de las donaciones.  De ahí la necesidad de recurrir a la coordinación para evitar la pérdida de donantes en las ucis y los servicios de urgencias. La sangría de la carretera, ahora frenada, fue desencadenando un paulatino aumento de la edad media de los donantes, que en pocos años ha pasado de los 40 a los casi 62 años y más. En el 2015, un 10 % de los trasplantes ya se hicieron con órganos de personas fallecidas de más de 80 años.

El cambio de las circunstancias fue también modulando situaciones con las que se encuentran a diario los equipos de trasplante. Las negativas familiares a donar llegaron a superar en la comunidad el 35 %. El último año, bajaron al 22,7 %. «Está claramente en descenso y es importante para Galicia; hay que tener en cuenta nuestra población: cuando los donantes son mayores, los familiares a los que tenemos que preguntarles si su ser querido era donante también lo son», explica Jacinto Sánchez. Sin embargo, «ya empezamos a ver familias que nos comunican ellos mismos que tenía carné de donante».

La normalización de un proceso que, desde fuera del quirófano, todavía tiene algo de ciencia ficción, es la clave, a juicio del responsable de trasplantes, de que Galicia se haya encaramado al pódium de los trasplantes. «Antes se veía como un procedimiento de máxima gravedad, entre la vida y la muerte; hoy en todos los hospitales hay donantes, en las unidades de críticos la donación forma parte ya de los cuidados al final de la vida, todos conocemos a alguien trasplantado, cuando no un familiar, un vecino... se hacen todos los días 5, 6, 7 porque los hospitales tienen suficiente plasticidad como para poder poner en marcha una maquinaria que ya está muy engrasada...; hoy -concluye-se practican otras cirugías mucho más complejas».