«No sé si me casaré o tendré hijos, pero sí sé que me moriré. Hay que hablar de donar»

«No sé si me casaré o tendré hijos, pero sí sé que me moriré. Hay que hablar de donar»

 

El responsable de trasplantes del Chuac ve en las campañas de sensibilización en los colegios una puerta abierta a la concienciación de las familias

Fernando Mosteiro, coordinador de trasplantes del Chuac A Coruña

Fernando Mosteiro, coordinador de trasplantes del Chuac A CoruñaMARCOS MÍGUEZ
R.D. SEOANE
A CORUÑA

El equipo del Chuac repartió este año más que nunca agradecimientos para quienes, en pleno duelo por la muerte de un ser querido, son capaces de ponerse en la piel de quien espera y donan.

A ellos se atribuye el récord del 2019 en el descenso de las negativas familiares a donar, y también al trabajo para aumentar un 6 % los donantes en asistolia o a corazón parado (18), que triplican a los de centros de similar tamaño y complejidad.

Un tercer refuerzo llegó por el plan de detección de donantes fuera de la uci o de las unidades de críticos, sobre todo en los servicios de Urgencias y Neurología, de donde proceden ya hasta el 30 % de los órganos 

 

CESAR QUIÁN

«Se ha roto un maleficio»

José Cuenca, jefe de Cirugía Cardíaca, expresó su alegría por superar la «perplejidad» que le producía que las negativas a donar fuesen mucho mayores en Galicia que en la vecina Asturias.

«Parece que se ha roto un maleficio», dijo, y valoró la importancia que supone para una comunidad envejecida que necesita corazones, ya que «es el trasplante más complejo porque el 60 % de los donantes tienen más de 60 años -la media en el 2019 fue 59,3 años-, esa edad casi límite para el corazón».

«No sé cuál es la explicación», reconoció Mosteiro sobre el descenso de las negativas, si bien valoró el trabajo de años con charlas sobre donación en colegios a niños que «al llegar a casa lo comentan» y facilitan que se normalice e incluso se reflexione sobre la decisión personal de cada uno llegado el caso. «No sé si me casaré, no sé si tendré hijos, no sé si llegaré a los 90, pero lo que sí sé es que me moriré. Antes era un tabú hablar de la muerte y de donar, y eso parece que está cambiando», concluyó.